Puede Fallar

lunes, marzo 08, 2010

Adivina, adivinador

¿Dónde vas si amás con el corazón, con todas tus fuerzas, de la manera más pura que se pueda imaginar?
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¿Dónde si no usás filtros inútiles y sos capaz de exteriorizar lo que sentís, sin hacerte el interesante, sin especular?
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¿Dónde vas si sos firme como una roca, si no mentís, si buscás lo mejor para el otro?
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¿Dónde si creés lo que te dicen, si perdonás?
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¿Dónde si lo único que buscás es que te amen como amás?
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A la mierda te vas.
Bien a la mierda.
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12 Comentarios:

  • Totalmente de acuerdo....la gente es una mierda

    By Anonymous Anónimo, at lunes, 8 de marzo de 2010, 4:02:00 p. m. ART  

  • Hola Sole, pensé que lo tenías claro ... El amor incondicional, tal como lo planteas, tiene a los hijos como únicos destinatarios y, si tenés la suerte de no caer en manos de esas absurdas mujeres causales que lo justifican todo con su reloj biológico -que está tan fuera de hora como el del conejo de Alicia-, en el momento en que los engendrás.

    Beso grande,

    Hila

    By Blogger Unknown, at martes, 9 de marzo de 2010, 10:16:00 a. m. ART  

  • No sé, Hila, siento amor incondicional por mucha gente, y no tengo hijos...

    By Blogger Apollonia, at martes, 9 de marzo de 2010, 12:39:00 p. m. ART  

  • Me pareció graciosa tu reflexión quinquenal. Pero sigo creyendo que la vida está buenísima...y que lo esté o no, no depende solamente del factor que te aqueja.

    ps. ¿'amor incondicional por mucha gente'? mmmm...o no conocés a la gente, o al amor incondicional. Puntos para Hila en ésta.

    By Blogger El súbito, at miércoles, 10 de marzo de 2010, 12:04:00 p. m. ART  

  • No. Querido Súbito, que VOS no sientas amor incondicional por nadie no significa que no exista.

    Tu prédica involucra un cinismo sobre la vida que no comparto.

    Y de verdad espero que alguna vez te enamores. Es como un orgasmo, o como cuando te pega una droga: no puede explicarse, pero cuando ocurre lo sabés.

    Abrazos,

    By Blogger Apollonia, at miércoles, 10 de marzo de 2010, 12:28:00 p. m. ART  

  • Totalmente de acuerdo con Juan. Sólo para ser un poco más detallado en mi observación: los niños necesitan para crecer con seguridad el amor incondicional de sus padres (no es válida la reciproca). No importa lo que ellos hagan, no importa lo que elijan, siempre estaremos ahí.

    No obstante, en cualquier otro caso, amar en libertad implica necesariamente dejar de lado lo incondicional. Sin embargo, es el lugar común del enamorado (o de su discurso) plantear -¡justamente y como una virtud!- su amor incondicional. ¿De dónde viene esa necesidad? De la angustia que genera la futura pérdida, del temor a un duelo que ya se ha verificado desde el origen del amor, desde el momento en que se ha enamorado. Dejar de lado esa angustia y en todo caso asumir que ya lo hemos perdido permite transitar el amor sin necesidad de sometimiento que es, en última instancia, lo que subyace a todo lo incondicional.

    Beso,

    Hila

    By Blogger Unknown, at miércoles, 10 de marzo de 2010, 7:41:00 p. m. ART  

  • ayyyy y peor cuando no es correspondido, que no sólo tenés que salir de ese estado sino meterte en todo ese tedio del levante, del te mando un mensaje mañana no hoy así no pensás que estoy desesperada, del te comento el facebook o no, bueno eso, qué aburrición jaj; hace muucho que paso por acá cada tanto, me encanta este blox :)

    By Anonymous laconicalambada, at jueves, 11 de marzo de 2010, 10:21:00 a. m. ART  

  • ah, no me odies, pero tiempo al tiempo.

    By Anonymous laconicalambada, at jueves, 11 de marzo de 2010, 10:28:00 a. m. ART  

  • Creo que esas almas van a una especie de purgatorio donde hay tres o cuatro sillas (no más) en permanente recambio

    W

    By Anonymous Anónimo, at jueves, 11 de marzo de 2010, 1:36:00 p. m. ART  

  • pfff...tremendo Hila, tremendo. Educativo.

    Apollonia. De mi comentario no se desprende ni conclusión alguna sobre la situación actual de mi amor incondicional, ni que me caracterice ningún tipo de cinismo...éso será que me conoce, pero es también otra historia. Sólo quise resaltar que amor incondicional hacia 'mucha gente' es imposible hasta para el mahatma.

    By Blogger El súbito, at jueves, 11 de marzo de 2010, 6:02:00 p. m. ART  

  • Hila y El Súbito: basta de tirarse flores entre Uds ;)

    Hay personas y personas.

    Comprendo que no me comprendan, pero no existen máximas con respecto al cariño ni al amor.

    Sigo creyendo que se están perdiendo una parte, pero eso lo dejo para discutir cerveza de por medio.


    Abrazos,

    By Blogger Apollonia, at jueves, 11 de marzo de 2010, 8:33:00 p. m. ART  

  • acabo de conocer tu blog, me encantó tu reflexión!!

    By Anonymous caralito, at lunes, 29 de marzo de 2010, 6:28:00 p. m. ART  

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domingo, noviembre 22, 2009

De jardines ajenos

El Licenciado me escribe este correo, demasiado bueno para morir en una cuenta de hotmail.

"La semana pasada viví una situación cuanto menos curiosa. Era sábado al mediodía y me dispuse a adentrarme en mi Avellaneda natal –y en ese entretejido agridulce de recuerdos que genera esta excursión toda vez emprendida- a visitar a mi madre. Todo lo que tenga que ver con ella tiene un resabio de pasado y es por eso que nuestra relación tiene un componente de inestabilidad muy marcado. Los ecos de una de esas rispideces se estaban desvaneciendo, y el escenario natural para un nuevo acercamiento era su casa mínima y prolijamente atiborrada. El sol, los raviolones con bolognesa, un disco de Otis Redding y las frutillas con crema –el tiramisú hubiese sido un exceso fulminante- eran el complemento perfecto.

"Un rato después de comer mi vieja me dijo que tenía que hacer unos mandados pero que si quería podía esperarla para tomar unos mates cuando ella volviese. Respondí a su idea con otra de una practicidad que me sorprendió: mientras ella atendía lo suyo, yo podía llevar a mi viejo compañero de ruta –el inefable ñato- a que le peguen una buena baldeada en el lavautos artesanal de Belgrano. Me felicité por la ocurrencia; mi devenir incierto pero constante hacen que el ñato rara vez se permita este tipo de lujos asiáticos y sus tripulantes suelen sufrirlo.

"Al salir del departamento, un olor suave pero muy desagradable inundaba el palier. Ya en el ascensor, ambos advertimos un detalle inquietante: unos hilos de agua chorreaban afanosamente entre la puerta tijera y las aberturas de cada piso. La escena me recordó a otra de sábados de superacción por canal 11 –probablemente de ¨La aventura del Poseidón¨- que marcaba el preludio a una gran debacle acuosa. El líquido caía en pequeños borbotones en el piso del habitáculo o bien se perdía hacia abajo. Una vez en planta baja, saltamos hacia el mármol del hall y advertimos una inundación naciente y un aroma aun más perceptible. Mi vieja masculló algo de mudarse en tono de resignación y ambos nos despedimos y emprendimos nuestras tareas.

"Cuando estaba dejando el ñato a la merced de los muchachos de lavadero, registré su interior en búsqueda de cosas olvidadas. Encontré algunos papeles para tirar, monedas y un viejo paraguas de V. que rara vez uso. El intenso calor y el hecho de que durante mi caminata por Belgrano me haya cruzado con Ale el peluquero, responsable hasta no hace muchos años de mis cortes de pelo –muy a mi pesar- con reminiscencias tacita, y con Seba, un viejo amigo de la infancia con resaca eterna y que ostenta el record de no haber laburado un solo día de su vida, me hicieron olvidar por completo al Poseidón. Es por eso que de vuelta en el edificio, mi sorpresa fue grande: dos viejas luchaban impetuosamente por contener la inundación y el hedor pútrido era insoportable. Una de las viejas me informó que se habían tapado las cloacas, creía en el tercer piso. Los ascensores estaban cortados y las aguas servidas caían por los huecos y por el ojo de las escaleras en espiral. Me quedé un rato observando el cuadro dantesco y titubeando, hasta que reparé en el paraguas que tenía en la mano. En un segundo riguroso de decisión abrí el paraguas y me precipité por las escaleras hacia arriba, bajo la mirada atónita de la gente que se acumulaba al entrar por la puerta de calle. La protección resultó efectiva, y con el paraguas apuntando al centro del espiral seguí ascendiendo. Al asomarme al tercero, una de las matronas que manipulaba el secador con rigor en defensa de su hogar miró perpleja a este Moisés que se abría paso indemne y valeroso entre las aguas cloacales.

"-¿Lograron cortar el paso del agua?- le pregunté

"-Están en eso el portero y unos muchachos, pero… ¿cómo supo?- me inquirió boquiabierta mirando el paraguas.

"-Yo sé…- le dije, ensayando un gesto grave de misterio.

"Mientras ascendía dejando atrás el diluvio, pensé en lo entramado de lidiar con nuestra mierda y la de los demás, que muchas veces nos cae encima sin saber bien porqué."

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