Puede Fallar

viernes, mayo 07, 2010

Como en botica*

*Este post estaba medio muerto entre los borradores, y fue escrito
el
15 de octubre de 2009, unos días antes de la catástrofe.


No sé si lo tenemos en la sangre, pero mi familia es muy cachivachera.
Guardamos todo. Souvenires, tarjetas, libros, cuadernos, gacetillas, fotos, recortes, cuadritos, y cualquier cosa que pueda estar vinculado al recuerdo: sobrecitos de azúcar de algún café compartido, boletos, pasajes de avión, de micro, de tren, entradas de cine o de recitales. Todo.

Abuelo Coco es un gran exponente, pero cualquiera que haya visitado El Galpón de mi hogar materno (una suerte de habitación precaria, al fondo de la casa, en la que se acumulan los materiales más inverosímiles) sabe que echarle la culpa a otro de las características propias es de cobarde.

A mí me pasa lo mismo. Aunque me esfuerce y aplique razzias periódicas en cajas, cajones y bolsas, la tarea siempre es titánica y parece no tener fin. No sé, me da pavor descartar cosas ¿y si me arrepiento? ¿y si luego las busco y no las encuentro? ¿y si resulta que en diez años se convierten en antigüedades...?

Hace unos días fui a Lugano a buscar mis libros, y entre cientos de papeles y papelitos encontré tres que me parecen significativos:

UNO.
Un recorte de La Nación, con la tira de Tute (me parece fabuloso)




DOS. Una fotocopia de un aviso que encontré en un diario. Nótese que me tomé el trabajo de fotocopiarlo y fecharlo.


.

TRES. Una calcomanía (no voy a decir sticker, no me jodan) sin usar de la campaña Angeloz-Casella del 89.




Guardo todo.


Todo.


A las pruebas me remito.


Etiquetas: , , ,

4 Comentarios:

  • Me quedé en calcomanía.
    Es algo así como el boom de un calco ¿no? Porque venían con lo que sobraba del dibujo en papel transparente, como ésa de Angeloz. Palabra rara, calcomanía.

    By Blogger El súbito, at sábado, 8 de mayo de 2010, 00:20:00 ART  

  • Justo, revisando esta semana las bateas de Yenny, bastante resignado, encontré, dentro de otras ofertas que compré, "Memorias del Saqueo" a precio razonable. La compré y tu post me hizo recordar a Angeloz, la UCeDe, seguidamente, 2001 y el que guarda siempre tiene decía mi abuela. Tengo la cacerola con la que golpeé a rabiar por esas épocas. ¿Si la guardo, el día de mañana, será antigüedad, reliquia o al menos recordada como el aceite contra los ingleses?

    F.

    By Anonymous Anónimo, at domingo, 9 de mayo de 2010, 02:56:00 ART  

  • Súbito: es una calcomanía de la nueva era, digamos. Más plástica que de papel, con esa parte transparente que decís.

    F.: El capitalismo tiene esa cosa terrible e infinitamente inteligente de fagocitarse a los grandes íconos e ideas y devolverlos inservibles, figuritas de álbum, como pasó con la cara del Che, por ejemplo. La cacerola, que empezó con un fin loable, terminó sonando en las marchas del 'Ingeniero' Blumberg y a favor del campo. Yo que vos, me la saco de encima... o la uso para hacer fideos nomás...

    Abrazos,

    By Blogger Apollonia, at domingo, 9 de mayo de 2010, 15:25:00 ART  

  • Yo soy de terror con la acción de guardar cachivaches, en particular papeles. Pero es un improperio confiar tantos recuerdos a los camiones de CLIBA.

    By Blogger cr, at lunes, 10 de mayo de 2010, 12:23:00 ART  

  • Dejar un comentario